los ponis en invierno
La laminitis puede suponer un problema para los caballos y los ponis durante todo el año. Investigadores del Animal Health Trust británico han constatado que no existe una denominada ‘temporada segura’ en la que el riesgo de desarrollar laminitis sea menor. Por ello, los científicos advierten también del riesgo de laminitis en invierno.
Se recomienda a los propietarios que se mantengan alerta, incluso una vez pasada la temporada de mayor riesgo (la primavera). El estudio revela que uno de cada diez caballos o ponis sufre cada año los síntomas recurrentes propios del cuadro clínico de la laminitis. Esto significa que esta enfermedad es tan frecuente como el cólico.
Saber reconocer las señales
Los investigadores recuerdan a los propietarios de caballos la importancia de detectar a tiempo los síntomas previos de la laminitis. De este modo, se puede evitar un posible desenlace fatal.
Llama la atención que la mayoría de los caballos a los que se les diagnosticó laminitis presentaran síntomas menos característicos ‘fuera de temporada’. En estos casos, se trataba sobre todo de caballos que esfuerzo tenían de un solo golpe y carga tenían de un paso irregular o corto/alto.
Sin embargo, menos de una cuarta parte de los casos se diagnosticaron con los ‘síntomas clásicos’, como el actitud típica en la que el caballo coloca las patas traseras muy por debajo del cuerpo y estira las delanteras hacia delante. Pero también la presencia de un borde de la corona engrosado y doloroso junto con cascos calientes.
Además, el estudio reveló que la mayoría de los propietarios consideraban que el ‘latido de los vasos sanguíneos en la parte inferior de la pezuña’ no lo habían reconocido. Se trata de una observación llamativa, ya que este fenómeno es un síntoma clásico de la laminitis.
Preocupante
También resultaba preocupante el hallazgo según el cual solo la mitad de todos los casos notificados se confirmaron mediante un diagnóstico veterinario. Por ello, muchos animales con laminitis no recibieron atención veterinaria en un primer momento.
Los investigadores aconsejan a los propietarios de caballos que avisen a su veterinario en cuanto tengan alguna sospecha. Cuando aparecen síntomas clínicos sutiles, a menudo ya se ha producido un daño grave en la pezuña. Cuanto antes pueda un veterinario tratar un caso de enfermedad, mayores serán las posibilidades de limitar el daño.
Laminitis invernal
Debido al frío, en estos momentos se están dando más casos de ‘laminitis invernal’, advierte la clínica veterinaria Oude Tonge. Con el frío, los vasos sanguíneos de la pezuña se contraen considerablemente para poder mantener el calor corporal.
“En el caso de los caballos que ya presentan daños derivados de una laminitis previa o que padecen una enfermedad subyacente como el PPID (enfermedad de Cushing) o que son resistentes a la insulina, es posible que los vasos sanguíneos permanezcan muy contraídos y, por ello, provoquen dolor en las patas”, informa la clínica en su página de Facebook.
Cómo prevenir la laminitis
Hay una serie de medidas que los propietarios de caballos pueden tomar por sí mismos para prevenir la laminitis o mitigar sus consecuencias. En primer lugar, es importante calentar bien al caballo a mantener cubriéndole con una manta, metiéndolo en el establo o incluso poniéndole calentadores de patas.
Además, es importante una buena alimentación a prestar atención. Debido al frío, la hierba contiene mucho fructano, lo que favorece la aparición de la laminitis.
Fuente: Horsetalk & DAP Oude-Tonge, Wurft y Ouddorp